Mostrando entradas con la etiqueta Flipadas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Flipadas. Mostrar todas las entradas

martes, 16 de marzo de 2010

Flipada nº 21. Reciclada.

Recuerdo de hace años una canción de Bob Dylan que se titulaba “Man Gave Names To Al The Animals” en la que el cantautor relataba con qué criterio el ser humano les puso los nombres a los animales. Oiga, y que lo hizo la mar de bien para ser tan primitivo: no sólo les puso nombres adecuados a sus prestaciones, sino que, además ¡rimaban con ellas!

Es evidente que la evolución de la especie ha traído consigo importantes y valiosos avances … bueeeno a lo mejor no es tan evideeeente … en fin, piense el lector lo que guste. Yo a lo que iba es a que con todos esos avances el ser humano ha perdido en algún caso esa frescura del principio a la hora de ponerles nombre. Se dan algunos casos en que de hecho el nombre no tiene nada que ver con el objeto nominado, sirva de ejemplo “volante” para describir la rueda con se maneja la dirección de un coche: es obvio que no vuela. Otras, son más acertadas en principio, pero se pierde la relación con su nombre a la hora de llevarlas a la práctica, y ahí es a donde yo quería llegar.

Recientemente, tuve que hacer un viaje y paré en una gasolinera a repostar combustible que, por otra parte, es lo suyo. Pues bien, en un rincón del recinto me encontré con esto



Aclaro: en el rótulo pone ¡Punto limpio!

Convendrá el lector que, aunque en su momento la intención fuera la que reza en el cartel, el desarrollo deja bastante que desear. Vamos, que limpio, lo que se dice LIMPIO ...

El caso es que se supone que uno, como buen ciudadano, debe separar sus basuras y depositarlas en contenedores específicos de cada tipo de residuo. Bien por la idea, aunque yo diría que la separación de basuras debería ser a cargo de las empresas que se lucran con el tema y no del ciudadano que las paga. Digamos que si una máquina es capaz de separar automáticamente dos huevos que se diferencian en tan sólo unos gramos, será capaz de separar materiales que no tienen nada en común. Además, tampoco dan muchas facilidades. A veces los contenedores, si existen, están tan lejos que a uno le entran ideas de mandar la basura por correo. En el caso de la imagen están en las afueras de la ciudad de forma que, al parecer, quedan demasiado lejos hasta para la empresa encargada de recogerlos.

Con Dios.

jueves, 4 de marzo de 2010

Flipada nº 20. Made in Spain

Tiene uno que haber hecho las cosas o muy bien o muy mal para que, generalmente post-mortem, le dediquen una calle.


Ilustraré el párrafo anterior con unos ejemplos. Pongamos que hablo de Madrid (¿dónde he oído yo eso?):


Calle del Doctor Fleming. ¿Qué ciudad, al menos española, no tiene una calle dedicada al eminente descubridor de la penicilina? Este buen escocés acabó con la mayoría de los azotes de la humanidad hasta entonces. Es uno de los principales contribuyentes a que la esperanza de vida haya aumentado en el último medio siglo de forma espectacular, lo cual está generando más de un dolor de cabeza a algún politicastro con lo de la edad de jubilación, pero eso es otra historia y lo cierto es que este hombre se merece el detalle.


Calle de Torquemada. “El martillo de los herejes, la luz de España, el salvador de su país, el honor de su orden”, según el cronista Sebastián de Olmedo, aunque las tachaduras son cosecha de un servidor de ustedes. Bueno, para no entrar en detalles se recomienda al lector que obvie los calificativos centrales, ya tachados, y se quede con el primero y el último. Cuentan algunos que a este fraile se debe la muerte en la hoguera de unas 10000 personas.


En fin, que se da uno una vuelta por una ciudad cualquiera y se ve rodeado de los tributos que les ha otorgado el gobierno consistorial de turno a los personajes más variopintos, dando a veces una buena aproximación a las ideas de los ediles.


Hasta que, de pronto …


Calle de las Eras del Tío Cañamón. ¡Sí señor! Esencia hispana en estado puro. El homenaje a la España profunda. El apelativo patrio por excelencia (sustituya el lector Cañamón por el sustantivo o adjetivo que se le ocurra, que seguro que alguien lo conoce) llevado a los altares reservados a las mentes más prodigiosas o los héroes de leyenda.


Me va a permitir el lector que no mencione la localidad (aunque a los curiosos no les costará trabajo averiguarla) para que nadie se me vaya a ofender. De hecho, no escribo esto con ánimo peyorativo, es que, simplemente, me llamó la atención.


Entiendo que mis méritos no llegan a los del Dr. Fleming ni, desde luego, a los de Fray Tomás de Torquemada y me temo que tampoco a los del buen Tío Cañamón, pero oiga, si los políticos tienen calles, yo también.




Con Dios.

domingo, 5 de octubre de 2008

Hello.


Bueno querido lector … ya estoy de vuelta. No sé si pedirle disculpas por desaparecer tanto tiempo sin decir nada, o por volver de nuevo sin avisar. En todo caso, agradezco el interés demostrado por algunos amigos que han seguido visitando el barco a pesar de mi ausencia.


Me he concedido un descanso blogueril durante el cual he disfrutado de un verano con todas las características propias de la estación por esta aguas: invasión de turistas mutantes (primero blancos, después rojos y finalmente despellejados), treinta y muchos grados acompañados de una humedad relativa cercana al 80 % (lo que explica el poco éxito que tienen las saunas por aquí), fiestas tradicionales en las que se ha consumido más pólvora que en Vietnam, con sus explosiones, tiroteos y demás, amenizadas por orquestas que sonaban aún peor que la pirotecnia … vamos, un clima de relax y serenidad como para hacer ejercicios espirituales.


Ya al principio del verano, intenté una huida que me llevó a aguas británicas, concretamente a Londres. Había estado en otra ocasión, pero esta vez, acompañado de amigos nativos, pude conocer la ciudad mejor y vivir más cerca las costumbres de sus habitantes.


En ese sentido, el viaje resultó francamente corto, pues las costumbres inglesas son ciertamente muy particulares. Por ejemplo, nunca llegué a acostumbrarme a buscar la parada del autobús en la acera correcta. Uno está acostumbrado a que el vehículo le venga por su izquierda, para llevarle hacia su derecha … en Londres, no. Y no solo ahí, me han dicho que en el resto del Reino Unido también circulan por el otro lado.


Una cosa que sí me llamó mucho la atención fue el nivel cultural de los británicos. Fíjese, amigo lector, que los niños, desde su más tierna infancia, ya hablan inglés y muy bien por cierto.


Lo dicho: muy corto …


De vuelta a aguas patrias, encontré que el país seguía inmerso en un debate entre la psicología y la física. Mientras la oposición se empeñaba en hablar de crisis, el gobierno insistía en la desaceleración. Todo ello para intentar describir una situación bien sencilla: el bolsillo del españolito de a pie está más pelado que una bola de billar. Pero no vaya a pensar que nos va mal por eso, oiga … ¡Que ganamos la Eurocopa de fútbol! ¿A quién le importa si esto es una crisis o una desaceleración si somos campeones de Europa? Los que están en crisis o desacelerados son los alemanes que perdieron la final. ¡Ya quisiera Alemania ser como España!


Bueno, querido lector, no me voy a extender más. Piense que he estado unos meses sin escribir y así de golpe podría sentarme mal, podrían empezar a dolerme los dedos, los ojos, el teclado … Podrían morírseme unas cuantas de las pocas neuronas que me quedan vivas.


Hasta la próxima flipada, quede usted


Con Dios.


domingo, 11 de mayo de 2008

Flipada nº 19 (Flipó mi tía)

¿Cuántas veces habrá oído, querido lector, la frase “es para mi como un hijo”? Tal vez, incluso la haya empleado más de una vez … puede que cambiando el filial parentesco por uno fraternal, o paternal, o …


Siendo que, cuando empleamos el término, nos suele guiar un gran afecto hacia la persona objeto, me permitiría sugerir desde aquí que se guarden ciertas precauciones en su uso.


Si le sale del alma, dígalo, no se preocupe. Pero, por su bien, no insista demasiado en el tema. Verá por qué lo digo.


Hace un par de años y pico, mi esposa fue invitada a visitar Guinea Ecuatorial, por una amiga que, aunque de nacionalidad española, es nativa de ese país. Mi mujer, que es aficionada a viajar hasta el fanatismo, no pudo resistirse a la invitación y allá que fue. Fíjese el lector que no soporta la idea de las inyecciones (de hecho se pone mala con la sola mención de un pinchazo) y pasó estoicamente todo el protocolo de vacunación recibiendo más pinchazos que un toro de lidia, con tal de no perderse el viaje. Pero en fin, no es ese el tema.


La cosa es que una vez allí, conoció a toda la familia de su anfitriona entre la que se encontró a un muchacho de unos veinte años, quien le contó que no había podido consumar sus intenciones de estudiar por falta de medios en su familia y en su país en general. Mi señora, que además de viajera tiene vocación de ONG unipersonal, le dijo que si se atrevía a venir a España, ella le costeaba los estudios. Apunto entre paréntesis, que yo de todo esto, en el más depurado estilo Rodríguez: no tuve ni idea hasta su vuelta.


El muchacho aceptó y pocos meses después aquí estaba. Mi mujer comentaba orgullosa a los cuatro vientos que era como adoptar un hijo, incluso se lo dijo a él, que desde entonces se dirige a ella como “madre”.


Un buen día, estando el muchacho solo en nuestra casa, sonó el teléfono y él diligentemente lo atendió. Era una tía mía. Pero una tía de las importantes, de esas que le han visto nacer a uno, etc., etc.


Dígame – contestó el muchacho.


Hola. Preguntaba por Garfio. Soy su tía – contestó mi tía.


No está. Yo soy su hijo. Si quiere algún recado … - continuó él.


¡Uy! No. Me debo haber equivocado. El Garfio que yo digo no tiene ningún hijo mayor, solo una hija – se disculpó mi tía.


El muchacho, en vista del equívoco, intentó resolver la situación y …


No, no. Ha llamado usted bien – contestó – en realidad SOY HIJO DE SU MUJER.


Le ahorro al lector el resto de la conversación, que incluye un medio ataque de nervios de mi tía, quien, en cuanto colgó el auricular (mi tía es tradicional y usa un teléfono fijo), llamó a mi madre para pedirle explicaciones.


Así pues y a modo de moraleja, querido lector, demuestre su cariño y afecto cuanto quiera, pero calibre bien el alcance sus efusiones. Si no lo hace por usted, al menos hágalo por su tía.


Con Dios.

lunes, 21 de abril de 2008

Flipada Cañí

El mes pasado, España estaba convocada a expresar su opinión … y España habló. El elegido en olor de multitudes fue Rodolfo Chikilicuatre. Este personaje es, sin duda, el más controvertido de los últimos tiempos: o se le venera, o se le repudia sin contemplaciones.


Hay voces que claman por el daño que a la imagen patria puede dar el amigo Rodolfo en su periplo eurovisivo. Pues yo me voy a permitir desde aquí expresar mi total acuerdo con que este hombre nos represente en Eurovisión. Cierto es que la puesta en escena es de lo más grotesca (friki se dice ahora); cierto es que la “canción” es malísima … pero no menos cierto es que llevamos desde 1969 sin comernos una rosquilla en el ínclito festival y que desde hace unos años, la calidad de los concursantes brilla, pero por su ausencia, incluida y, en algún caso con mención especial, la española.


Es en este punto en el que yo me permito abogar por nuestro Chikilicuatre: se trata simplemente de una imagen ilustrativa de lo que es ahora mismo el Festival de Eurovisión. No nos olvidemos que el año pasado, creo, ganaron una especie de Trolls con un tema infumable y una calidad interpretativa propia de su condición. La puesta en escena era por goleada mucho más grotesca (hoy en día friki) que la de nuestro Rodolfo.


Tenga en cuenta el lector que individuos como el Chikilicuatre, los vemos a diario por las calles y en los programas televisivos, mientras que, para encontrar gente como los que ganaron el año pasado, hay que ver El Señor de los Anillos o algo similar, y sin embargo … ganaron.


Con la presentación de Rodolfo Chikilicuatre, Europa va a ser consciente de que España sabe reírse de sí misma y reírse con los demás. Desde que se presentaron los “Triunfitos” con la abanderada Rosa al frente (año 2002), no se había prestado tanta atención al festival. Y fíjese el lector que fuimos a Estonia, país por aquél entonces recién salido del oscurantismo y haciendo denodados esfuerzos por ponerse al día, a cantarles “Europe’s living a celebration” … eso sí que podían haberlo considerado una broma de mal gusto. No entro a valorar la calidad artística de nuestra/nuestros representante/s, pero estará el lector conmigo en que la elección del tema musical fue de lo más desafortunada. Al año siguiente llevamos a otra "Triunfita" para cuya actuación se debería abrir un nuevo capítulo en Código Penal y así sucesivos "Triunfitos", pero sin triunfos ... hasta Las Ketchup, que fuera del "Aserejé" ...


Hago pues votos porque se tome la actuación del Chikilicuatre como lo que es: una parodia de un festival que hace ya muchos años que lo es en sí mismo (hoy en día se diría que es friki).



Con Dios.

martes, 19 de febrero de 2008

¡Dios mío! ... no.

Un sacerdote bendice la «boda» de dos elefantes … reza el titular de ayer de un diario local de por estas aguas.

Leí el titular en la primera página y no pude seguir leyendo pues tenía que entrar a trabajar. Imagínese el lector el mal rato que pasé. No cabía dentro de mí de ansiedad. Me sumergía en un creciente estado de irritación, de indignación, de … ¡Tenía que leer la noticia completa!

Miles de pensamientos y sensaciones invadían mi mente cual si de hordas bárbaras se tratase. Toda idea de civilización se me tambaleaba. ¿Dónde quedaban los principios morales? ¿Dónde los cimientos sociales en los que se asentaba nuestra cultura y forma de vida?

El tiempo pasaba y mi inquietud crecía ante las visiones y las premoniciones más espantosas y oscuras. ¿Adónde vamos a llegar? Me preguntaba.

Sonó el timbre que anunciaba el descanso y corrí escaleras abajo hasta la cantina dispuesto a desvelar todas esas dudas, esas inquietudes, esas amenazas y … el diario estaba en posesión de un compañero que leía con sumo interés la sección de horóscopos.

Me aposté a una distancia prudencial para, en el momento oportuno, hacerme con el ejemplar (el ejemplar se refiere al diario, no al compañero). De los horóscopos a los deportes y de ahí a los sucesos. Estaba a punto de agarrarlo del cuello, cuando plegó el diario y se dispuso a dejarlo encima del mostrador. Destino al que no llegó porque me hice con él prácticamente al vuelo, con gran asombro por parte del compañero, que a buen seguro no imaginaba esa agilidad en un individuo de mi aspecto. Varias páginas resultaron seriamente dañadas mientras las pasaba compulsivamente en pos de la noticia que había hecho tambalearse todos mis principios.

Finalmente la encontré. La leí. Me relajé … se trataba de un elefante … y una elefanta.

¡Uffff!

Con Dios.

Ver noticia completa.

viernes, 8 de febrero de 2008

Conversaciones de ascensor

Hay cosas en la vida que a uno le gusta hacer solo. Se puede entender ese deseo de intimidad en casos como el de ir al baño o a un vestuario, por aquello del pudor. Pero ¿por qué esa misma necesidad cuando viajamos en ascensor?

Si subimos solos, casi ni nos damos cuenta del viaje. Estamos absortos en nuestros pensamientos, entramos en la cabina, pulsamos el botón correspondiente, prácticamente sin mirar y para cuando nos vamos a dar cuenta, ya nos encontramos en nuestra casa viendo la tele.

Sin embargo, si el viaje lo tenemos que compartir, nos entra una especie de claustrofobia, de situación embarazosa, de no saber adónde mirar y, dadas las reducidas dimensiones del habitáculo, no hay mucho para elegir.

En un intento de liberar nuestra creciente acumulación de energía, más que de ser corteses, nos dirigimos a nuestro compañero de viaje y le hablamos … del tiempo.

Pero ¿se ha preguntado el lector qué piensa el interlocutor mientras hablamos del tiempo? He intentado dar respuesta a esta pregunta, dibujando una serie de posibles situaciones.

(Entre paréntesis, los pensamientos)

Situación 1. Vecinos del 3º y 4º A.

3º A: Está el tiempo frío ¿eh? (¿qué coño estaría haciendo éste ayer a las 12 de la noche con sus muebles …?)

4º A: Sí, sí, yo ya voy por el segundo resfriado (y encima tú no me dejas dormir con la tele a toda castaña hasta las tantas …).

3º A: Y mira que son difíciles de quitar los resfriados en esta época ¿eh? (pues a ver si te vas a dormir a una hora prudente, en lugar de mover el mobiliario …).

4º A: Sí, sí. (si me dejaras descansar, ya se me habría pasado, capullo).

3º A: Bueno, ya he llegado. Que te mejores (y, si no, que te den … ).

4º A: Hala, hasta luego (a ver si se te estropea la tele, sorderas …).


Situación 2. Vecino del 4º B y vecina escultural del 5º C.


4º B: Está frío el tiempo ¿eh? (aunque a mi me estás vaporizando la sangre. Estás cada día más buenaza).

5º C: Sí, sí (este tío me está radiografiando. Viejo verde, baboso …).

4º B: Y anda que por las noches refresca más aún ¿eh? (aunque si yo te tuviera en mi cama, me ahorraba la calefacción de todo el año … ¡Mira que está buena la condenada!).

5º C: Sí, sí. Mucho (se le van a salir los ojos de las órbitas …).

4º B: Bueno, ya he llegado. A seguir bien (¡y tan bien! …)

5º C: Sí, sí. Adiós (cómprate una revista porno y desahógate, salido asqueroso …).


Situación 3. Vecinas del 4º C y 6º A.


6º A: Mari, qué frío hace (aunque tú tienes calorías de sobra … ¡Vaya culo que se le ha puesto!).

4º C: Sí hija. Yo me he tenido que comprar este abrigo porque me helaba (y tú aún llevas el de los últimos diez años … ya casi se transparenta …).

6º A: ¿Y cómo estaban las rebajas? (porque tú siempre compras de saldo … y así compras … ¡Virgen del Amor Hermoso qué culo!).

4º C: No, no. Este me lo he comprado con un trabajito de mi Pepe (no como tu maromo … encima de no dar un palo al agua, más agarrao que un chotis …).

4º C: Bueno, que ya he llegado. Adiós, Mari (y a ver si vas a la peluquería de vez en cuando, hija … ¡Qué pelos me lleva!).

6º C: Venga. A disfrutar el abrigo de tu Pepe (si es que no le cabe el culo por la puerta …).


Situación 4. La vecina del 4º B y la escultural del 5º C.


4º B: Holaaa ¿No tienes frío con esa ropa? Yo estoy helada (si es que no le dejas nada a la imaginación … so pendón desorejao …).

5º C: Pues no. La verdad es que no (se está poniendo azul la espantapájaros esta … no me extraña que el marido …).

4º B: Esta juventud. Anda que mi marido me iba a dejar salir de casa así (indecente … además si no tiene de dónde agarrar … no sé qué le ven los babosos estos …).

5º C: Bueno, ya sabe. Son otros tiempos, otras modas (ni tu marido, ni la policía te deja a ti salir de casa “así” … ¡anda y vete a vivir a un sarcófago, so momia!).

4º B: Bueno, yo ya he llegado. Cuídate con el frío, no vayas a caer enferma (niñata descarada … claro, después les pasa lo que les pasa … si es que van pidiendo guerra …).

5º C: Sí, sí. Hasta luego (haz ruido al entrar en casa, no vayas a pillar al pariente con la revista … y la próxima vez, sube en escoba …).


Situación 5. El vecino del 6º A y el del 4º C, forofos del Real Madrid C.F. y del F.C. Barcelona, respectivamente, aunque no sé si sabrá el lector que en la primera división del fútbol español, militan otros dieciocho equipos. Pongo al lector en antecedentes: la última jornada de liga, el Madrid perdió 2-0 con el Almería y el Barça ganó 1-0 al Osasuna, aunque el Madrid sigue líder con 6 puntos de ventaja. Hecha la crónica deportiva pertinente, volvamos al ascensor.


4º C: Está frío el tiempo ¿eh? Aunque dicen que en Almería lo tienen bastante bueno (je, je, je …)

6º A: Sí. Aunque menos mal que en Madrid sigue haciendo seis grados más que en Barcelona (¡catalino este! …).

4º C: Pues que los vayan disfrutando, que dicen que viene el cambio climático (os vamos a dejar el Bernabeu como un colador … lo de la ida, lo vamos a lavar con sangre …)

6º A: No, si al final igual tenemos un año de lo más … blanco (cambio climático el del Nou Camp en la ida … uno bajo cero … je, je, je …).

4º C: Bueno, yo ya he llegado. Dile a tu equipo que no se salga mucho de sus Casillas, que un tropiezo lo tiene cualquiera (pero uno detrás de otro, lo tiene el Madrid …).

6º A: Tranquilo. Nos vemos en el tradicional baño en la Cibeles, para festejar el final de la liga (de paso a ver si te ahogas culé de mierda …).

Así pues, querido lector, según con quién comparta el viaje, ya sabe lo que hay.

Con Dios.

P.D.: disculpe el lector algunas expresiones malsonantes, son necesarias en favor del realismo de la escena.

martes, 15 de enero de 2008

Flipadá niumegó 15

Cerrando el 2007, me quedó claro que a mi la moda no me sienta bien. Tampoco sirvo para futbolista ni para comentarista deportivo y lo del negocio con los SMS resulta que ya estaba inventado y además tenía unos daños colaterales importantes.

Así que, según mi costumbre, me puse a pensar y dequepensar para ver la forma de tener éxito en la vida. Tras unos días de arduas cavilaciones y con riesgo máximo de perder más pelo aún … ¡nada! En estos casos, hay que tomar decisiones de esas que hacen de uno un ser humano curtido, de esas que imprimen carácter, de las que quedan para la historia: me puse a ver la tele.

Primeros de año. Los Reyes Magos por venir. ¿Qué iba a ver en la tele sino publicidad? De pronto, un anuncio de colonia para hombre … “le nuvó pagfén pug omm” (léase esto último con una pinza en la nariz, para mayor efecto) decía una vocecilla quejumbrosa de mujer a la que parecía le habían pisado su callo más doloroso, en el preciso instante de pronunciar la marca. Acto seguido, en otro anuncio, una señorita se lanzaba salvajemente sobre un individuo que se acababa de echar no sé qué perfume con intenciones libidinosas. Me queda la duda de si fue el perfume el que provocó las euforias o lo que se pretendía dar a entender era la conveniencia de su uso después de tamaños desgastes calóricos. No sé si era yo, el televisor o qué, pero en casa algo echaba humo … otro más … “de niu freguens foo men”, decía una susurrante voz en off, que parecía que en lugar de aplicarse la colonia de forma tópica, se la había bebido de un trago …

Sus Majestades llegaron el 5 por la noche y me trajeron una de esas esencias que, según el anuncio de turno, me iba a convertir en el nuevo hombre.

Ahí estaba la solución. Me apliqué medio frasco de la loción y salí a la calle dejando a mi paso un halo de perfume que se supone debía provocar auténticos cataclismos hormonales a mi alrededor y … ¡nada! … de nuevo ¡nada! “Le nuvó pagfén pug omm” (recuerde: pinza en la nariz), “de niu freguens foo men” y la madre que lo parió y … ¡nada!

La verdad, querido lector, es que la única vez que alguien ajeno a la familia me ha comentado algo sobre mi perfume, fue un AMIGO (podía haber sido amiga, pero no) que me dijo “¡Qué bien hueles!” un día que me había echado colonia de una botella de esas de litro, tipo familiar, que no son “le nuvó pagfén paga nadié” (recuerde la pinza, le juro que ya es la última vez) pero que son frescas y huelen la mar de bien.

Con Dios.


P.D.: Releyendo, he cambiado un término del artículo original, porque tal vez resultaba una expresión fea y de dudoso gusto. Los primeros lectores del artículo sabrán comprender.


jueves, 3 de enero de 2008

Flipada nº 14 (Manual práctico de incivismo - Parte 2ª)

Bueno, querido lector, ya es 2008, no sé si se lo habrá dicho alguien, si no, aquí está La Ortiga informando.

A lo que voy. Ya publiqué el año pasado los primeros cinco puntos de éste que quiere ser un manual útil para un propósito de integración social. Como lo prometido es deuda, aquí le escribo la segunda entrega.

No, por favor, no me dé las gracias, ya sabe que es de mal gusto y socialmente reprobable y, si no lo sabe, lea el punto nº 9.

6.- En los establecimientos públicos o en la calle, hable siempre en voz bien alta y por encima de los demás, preferentemente chillando. Es que, si no lo hace, no le harán tanto caso. Por otra parte su conversación puede llegar a otros grupos que, de esta forma, se beneficiarán de sus pensamientos filosóficos y así enriquecerán su gris existencia. Nadie que no tenga una existencia gris, habla en tono normal.

7.- Repase concienzudamente con sus amigos las posibilidades y recursos del lenguaje antes de ir a un partido de fútbol. Si puede, confeccione incluso una lista de improperios para lanzarle al árbitro o a la hinchada rival. Lleve consigo algún elemento contundente para lanzárselo al árbitro por si no se da por enterado, tenga en cuenta que con tanta gente gritando a la vez, igual no se percata de usted y eso sería una pena. Puede usted llevar algunas bengalas para encenderlas en momentos claves del partido y darle así más colorido. No se preocupe por quemarle la ropa a alguien, seguro que sabrá comprenderlo. No serán tan comprensivos los agentes de seguridad (tiene que haber gente para todo), por lo que es conveniente que usted camufle bien estos elementos antes de entrar al estadio. Si aun así los descubren, intente insultarles o agredirles, verá que después de todo esa gente no es tan brava. Si hace esto reiteradamente, los resultados del equipo de sus amores mejorarán día a día, seguro.

8.- Las señales de tráfico que usted encontrará en ciudad y en carretera, tienen un fin más testimonial que otra cosa. No vaya usted a pensar que las han puesto ahí para que se sigan al pie de la letra. El gobierno necesita justificar una serie de gastos en presunta seguridad vial y las señales de tráfico son una forma muy evidente de hacerlo. Tampoco le preocupe mucho aparcar en doble fila impidiendo la salida a otro coche bien estacionado. ¡Que espere!. Las prisas lo único que traen es estrés y enfermedades coronarias. Si no encuentra aparcamiento ni en doble fila, los pasos de peatones son un gran recurso. No se preocupe de que después una persona en silla de ruedas no pueda atravesar la calzada, al fin y al cabo, va en silla DE RUEDAS y por tanto no se cansará si cruza por el siguiente paso y si éste también está bloqueado, ya sabrá buscarse la vida, esta gente está muy bien entrenada en superar sus dificultades.

9.- No pida nunca las cosas por favor, ni diga gracias al obtenerlas. Con ello solo conseguirá que el interlocutor se sienta forzado a una respuesta que, a la postre, lo único que supondrá es una pérdida de tiempo para ambos. Exija las cosas con contundencia y, si puede ser, con un pelín (o no tan pelín) de mala leche. Verá como es atendido de inmediato y con mucha diligencia. Si quien le tiene que dar el servicio pone mala cara, puede usted sentirse satisfecho, ya que le habrá proporcionado algo para contar en su casa, haciendo así más llevadera su gris existencia. Nadie que no tenga una existencia gris, pide las cosas por favor y da las gracias.

10.- En cualquier ocasión, pero especialmente si alguien le invita a comer, haga todo el ruido que pueda al masticar, deglutir y rechupetear la comida. Le dejará claro al resto de comensales que está disfrutando del ágape. Sorba la sopa y la bebida de forma bien sonora, da muchísimo ambiente a la reunión. Mastique con la boca muy abierta de forma que todo el mundo pueda ver cómo el bolo alimenticio va poco a poco triturándose en una perfecta masticación. Si lo hace de forma bien evidente, los demás sabrán cómo se mastica correctamente. No sabe cuántas úlceras de estómago puede llegar a evitar.

De momento, lo dejo en estos diez primeros puntos, aunque seguiré investigando y publicando los resultados. Todo sea contribuir a la integración social y a la desaparición de esas ridículas costumbres malsanas y anacrónicas.

Con Dios.


Actualización del 07-01-08:


Leídos los comentarios a esta entrada y la anterior, me ha parecido interesante añadir los siguientes apuntes:

1º.- En el apartado nº 7, D. Esteban Lob comenta la necesidad de incorporar ciertas características genéticas a los practicantes de los deportes de equipo, especialmente el fútbol y es que tengan la caja craneal con una dureza suficiente para poder resistir los impactos de los proyectiles que sobre ellos se arrojan. Me hago eco de la recomendación habida cuenta de la gran afición que existe en las diferentes canchas al lanzamiento de materiales pétreos y objetos contundentes de diversa índole. El que no tenga "el tarro" con una resistencia al choque de como mínimo 250 kgf/mm², que se dedique a otros menesteres. Lo que no se puede es privar al público de ciertos hábitos simplemente porque árbitros y jugadores sean unos debiluchos.

2º.- Al hilo de los expuesto en los puntos 1º y 6º, la Srta. Poliss apunta con gran acierto que ambas directrices se pueden aunar en el uso de los teléfonos móviles o celulares. Ya sabe, cuando hable por teléfono hágalo como si pidiera auxilio, bien alto. Quién sabe cuantas existencias grises pueden verse colmadas por el aporte de su conversación. Nadie que no tenga una existencia gris habla por teléfono a un volumen discreto.

Con Dios


Actualización del 10-01-08:

Nueva aportación, esta vez del Sr. Alucard:

Eso de que lo bueno, si breve, dos veces bueno queda enterrado en la historia como la mayoría de las arcaicas costumbres que aquí se intentan erradicar. Si usted inicia una discusión, termínela caramba, pero termínela bien ... acabando con su interlocutor. Grite, berree, insulte, haga uso de la violencia si es necesario, pero no permita que su interlocutor se vaya sin la sensación de derrota más absoluta, humillado y agotado. Su razón debe prevalecer ante todo. La gente ha de ser iluminada con la razón ... SU razón de usted.

Con Dios

domingo, 30 de diciembre de 2007

Flipada nº 13 (Manual práctico de incivismo - Parte 1ª)

A lo largo del casi difunto 2007, he podido comprobar cómo el incivismo y la falta de respeto a las normas y a los demás, es la moneda de cambio más utilizada al menos en las aguas por las que yo habitualmente navego. Queda no obstante un puñadito de personas que aún se empeñan en observar el orden, en comportarse con ridícula educación y absurdo respeto a los demás. ¿No se dan cuenta de que se están automarginando?

Hagan buena la reflexión de que “si no puedes vencerles, únete a ellos” y aprendan a vivir entre sus semejantes. Dejen ya de llevar la contraria a las costumbres sociales y al incremento de entropía.

Sé que es difícil cambiar hábitos arraigados y es por ello que me he permitido elaborar una serie de sencillas normas cuyo seguimiento hará de usted un ser normal dentro del sistema y no parecerá un giliflautas cualquiera ante el criterio de la mayoría.

1.- No apague su teléfono móvil bajo ningún concepto, ya se encuentre usted en un hospital, en el cine, en la iglesia o donde sea. Esa llamada que usted a buen seguro recibirá en el momento más crítico de la situación, está por encima de lo que digan las normas escritas o no y de las necesidades de los que le rodeen en ese momento. Es más, aunque la llamada no sea importante, como suele ser habitual, el resto del mundo tiene la obligación de saber que es usted el afortunado poseedor de un teléfono de última generación con todos los extras. Si alguien se mosquea, hágale una foto con la cámara de su móvil, eso siempre da muy buen rollo.

2.- Si viaja usted en transporte colectivo, no ceda nunca el asiento a una persona anciana. Esa persona ha vivido mucho más que usted, y tiene por tanto los músculos mucho más adaptados al cansancio. Lo mismo reza para personas con algún tipo de minusvalía. Obligarles a permanecer de pie a merced de las brusquedades del vehículo, incrementará sin duda su afán de superación. Las mujeres embarazadas, que se hubieran pensado las cosas antes de … ¡Tener un hijo es algo muy serio!

3.- Arroje sin ningún reparo sus desperdicios a la vía pública, no utilice jamás las papeleras de las calles. Se llenan de inmundicias y quedan feísimas. Además, contribuye usted a que los empleados de la limpieza pública se sientan más satisfechos interiormente al ser conscientes de que se ganan su sueldo con mucho más sudor de sus frentes.

4.- Si usted no tiene las habilidades necesarias para ser famoso por algo: cine, música, deporte, ciencia, arte … que nadie le prive del derecho a ser conocido y dejar huella de su paso por este mundo. Cómprese un aerosol del color que más le guste y vaya pintando su firma en cuantas fachadas de edificios encuentre a su paso. Si lo hace en puertas y ventanas, mejor. Se fijaran más en su arte.

5.- Si es usted el afortunado conductor que lleva un equipo de música bien potente en su coche, sáquele partido. Ponga la música a todo volumen y baje las ventanillas. Que todo el mundo participe de su selección musical. Si a usted le gusta, a los demás seguro que también. Si tiene ocasión de hacerlo de noche y en un barrio residencial, mejor. El efecto es mucho mayor. No le quiero ni contar, el cuerpo que se les va a quedar a los enfermos y sus familiares si se ubica cerca de un hospital y les ameniza su dolor con música bien alta. Siga sus gustos, pero desde este barco se recomienda música de ritmo machacón en torno a los 200 golpes de bombo por minuto y mucha máquina.

No desaproveche la ocasión que le brinda el calendario, termine el año con firme propósito de enmienda y empiece el nuevo, sin ningún dolor de los pecados.

Continuará el año que viene, por supuesto si me da la gana ¿está claro?

Con Dios.


domingo, 2 de diciembre de 2007

Flipada nº 12 (porque llega la Navidad)

Bueno, llega diciembre. El mes en el que cerramos el año. El mes en el que nos gastamos más dinero del que tenemos, en virtud de la celebración de las fiestas más entrañables del año.

Antiguamente, lo tradicional en España era que lo niños escribiesen una carta a los Reyes Magos y el día 5 de enero por la noche, Sus Majestades de Oriente entrasen a hurtadillas en los hogares cual experimentados cacos y diesen curso a las peticiones de la gente menuda.

Con el tiempo y la progresiva puesta al día de las costumbres patrias respecto a las tradiciones internacionales, mayormente norteamericanas, se introdujo en el juego un personaje curioso: Papa Nöel. Se trata de un tipo gordo, con barba, muchas canas y risa profunda y gutural … No, querido lector, no soy yo … ya sé lo del parecido razonable, pero créame, ¡NO SOY PAPA NÖEL! Este individuo de origen incierto, tiene incluso varios alias: el mentado Papa Nöel, Santa Claus, San Nicolás y un largo etcétera, que le hacen a uno pensar, si no se tratará de Chacal.

Bueno, a lo que iba. Dado que últimamente en nuestro país, la atención a la diversidad, a la pluralidad y a la barbaridad es dogma y precepto de obligado cumplimiento, lejos de desplazar a los Reyes Magos, Papa Nöel se ha instalado cómodamente en el sistema y cohabita en extraordinaria armonía con los coronados. Todo ello con el consiguiente detrimento de las arcas domésticas que en estas fechas marcan índices mínimos, cuando no alcanzan números rojos.

Para colmo, lo que antaño se resolvía con un balón de fútbol o con una muñeca que abría y cerraba los ojos, se ha ido sofisticando con el paso de los años. Hoy en día, el balón de fútbol (que todos los años tiene un diseño diferente), va acompañado de la camiseta oficial de Ronaldinho, Beckham, Van Nistelrooy, o el icono procedente según los colores balompedísticos del retoño. Las muñecas, ya no es suficiente con que abran y cierren los ojos, hoy en día son capaces de emular todo tipo de vertidos corporales de cualquier bebé de carne y hueso, y los complementos son aun más caros que los de sus modelos humanos.

Lo que antes era una pistola de plástico, cuyo bang, bang, tenía que ser incorporado a la acción por las cuerdas vocales del protagonista del tiroteo, hoy en día es una lanzadera de misiles tierra-aire, con enmascaramiento anti-radares y guía por infrarrojos. Los soldaditos de juguete han dado paso a cyborgs con una musculatura que convierte a Schwarzenegger en leptosomático y que, al pulsar un botón, se transforman en seres extraídos de delirum tremens. Todos ellos, por supuesto con sus complementos de armamento termo-nuclear, biológico y químico, además de una serie de gadgets que la industria de las armas aun está por inventar. Capítulo aparte, la tecnología virtual. Existe todo un mundo de video-consolas, vídeo-juegos y vídeo-noséqué, en los cuales el infante es capaz de darle la vuelta al resultado de la Segunda Guerra Mundial, invadir los países que le de la gana, mantener luchas y competiciones con personajes cuyos nombres son imposibles de traducir y de pronunciar, volver a jugar el partido de fútbol que su equipo perdió la jornada anterior y ganarlo, convertir a un fontanero en algo parecido a Indiana Jones o hacerle una operación de cirugía plástica a su muñeca virtual favorita. La adquisición del aparatito en cuestión, deja a Papa Nöel a falta de un riñón y la de los video-juegos hace que Sus Majestades de Oriente tengan que hipotecar hasta los camellos.

Menos mal que, desmintiendo una leyenda urbana, ni Papa Nöel, ni los Reyes Magos somos los padres, porque si no, esto sería la bancarrota.

Con Dios.


jueves, 1 de noviembre de 2007

Flipada nº 11 (y flipé de verdad)

Hace ya unos años, trabajaba yo en una empresa ubicada en un pueblo cercano. Cierto día estaba cerca de la puerta de entrada a las oficinas, que daba a la calle en planta baja y tenía amplios ventanales, de modo que se veía a todo aquel que pasaba.

Pues eso, cierto día me quedé mirando a un tipo que pasaba por delante la puerta, y tenía un aspecto muy difícil de describir: gorrita tipo baseball, gafas de unos cientos de dioptrías (como esas que se usan en los disfraces para parecer muy miope, que te hacen los ojos muy pequeños, redondas y todo), un atuendo tipo película de Jaimito, con pantalones que le quedaban un palmo más arriba del tobillo … vamos, que parecía un personaje escapado de un Comic Underground.

El hombre caminaba más bien despacio, por lo que me dio tiempo a ver detalles de su aspecto que produjeron en mi un creciente asombro, así como de su forma de moverse que era casi tan extraña como su apariencia. La escena duró unos quince segundos, tras los cuales el individuo salió del campo de visión.

La cosa no habría pasado de una anécdota para comentar su aspecto, cuando unos treinta segundos después, volvió a pasar de la misma forma y en la misma dirección y sentido que antes. Debo aclarar que la manzana de casas en la que se encontraba la empresa podía fácilmente abarcar un perímetro de quinientos metros, tal vez más. Yo no sabía cómo asimilar el fenómeno, sin recurrir al salto al hiperespacio, pero tampoco servía, pues el tipo no viajaba en un platillo volante y por su forma de andar dudo que pudiera saltar más allá de un metro.

Recuerdo que era media tarde y que empecé a intentar recordar qué es lo que había bebido a mediodía con la comida … agua mineral. Algo estaba fallando. No sé si me consolaba que el Sanatorio Psiquiátrico Provincial se encontrase a poco más de un kilómetro de donde yo trabajaba.

Una vez pasado el amago de catatonia que me dio, terminé de hacer un trabajo en la oficina, lo que me llevó unos cinco minutos. En esto que el tipo volvió a pasar, esta vez en sentido contrario y más o menos al mismo ritmo … como ya no sabía qué pensar, pues eso, no pensé nada. Pero es que quince segundos después ¡VOLVIÓ A PASAR CAMINANDO EN EL MISMO SENTIDO QUE HACÍA UN MOMENTO!

Yo ya estaba rayando la desesperación, cuando apareció el contable que llevaba muchos años en la empresa y no tuve más remedio que relatarle lo del fulano con pinta de Jaimito surrealista. El contable, casi sin levantar la vista de sus papeles, me dijo: “Ah, sí. Son dos gemelos que viven en el psiquiátrico de aquí al lado. Siempre van vestidos iguales y hacen los mismos gestos”.

Con Dios.

martes, 9 de octubre de 2007

Flipada nº 10

Estaba yo tranquilamente viendo el programa de Buenafuente, cuando en uno de esos descansos para la publicidad, entre otros anuncios apareció uno en el que no hacían más que salir posaderas femeninas (y no me refiero a mujeres dedicadas al hospedaje). Un auténtico empacho traseril.

“Ahora podrás disfrutar de todos estos culos en tu móvil” decía una voz femenina en off … "Envía 'Alta Culo' al 2345" (no se precipite: he puesto un número falso, no era ese). Me va a tener que disculpar la voz en off, pero no me veo yo mandando un SMS con la palabra “culo” a ningún sitio. ¿Se da cuenta, querido lector, a lo que se está llegando con esto de las descargas para móviles? Se pueden descargar politonos (¿?), juegos, partidos de fútbol, vídeos de todas las clases. Ha habido algún grupo de música que ha estrenado su nuevo disco en LOS TELÉFONOS MÓVILES

Pero lo cierto es que el anuncio me sugirió que el negocio debía arrojar pingües beneficios, de modo que me dije: “si no puedes vencerles, únete a ellos”. Por eso y por mis anteriores fracasos sobre todo como comentarista deportivo y como futbolista, decidí aplicar mi ingenio a esto de las descargas para móviles.

Ya estaba todo tan trillado, que no sabía qué ofertar para descargarse a los móviles. De pronto, en el intermedio de otro programa, éste de debate político, salió un anuncio ofertando politonos y … ¡Eureka! Voy a ofertar el POLINSULTO (ya sé que le falta una i, pero está de moda ahorrar en letras, sobre todo en cuestión de SMS).

Veamos, usted manda un SMS con la palabra insulto, el número de teléfono del receptor de su ira y la categoría del improperio que estará graduada del 1 al 4.

En la categoría 1, no se podrá pasar de un simple "tonto el que lo lea", aunque también será la más barata.

La categoría 2, algo más cara y sin embargo asequible, llegará a hacer comparaciones del insultado con ciertas especies animales y vegetales.

En la categoría 3, se incluirán menciones a parientes más o menos cercanos de la víctima y a sus aficiones o profesiones. Aquí la tarifa será considerablemente más elevada que en las categorías inferiores.

Finalmente, la categoría 4 estará reservada para el insulto retórico. Se trata de una categoría reservada a aquellos que no se conforman con lo vulgar y, sin embargo, desean ofender como el que más. Es el nivel más elaborado del catálogo y, por tanto, el más caro. Los que elijan esta categoría no quedarán defraudados. Verbigracia: se podrá enviar a alguien a tomar el viento a algún punto kilométrico del cuerno izquierdo de algún antecesor o mencionar lo poco extraño que resulta que la genealogía de la víctima se represente subida a un árbol. Esta categoría incluirá un SMS de vuelta al cliente en el que recibirá una copia del insulto enviado, para mayor regodeo.

Bueno querido lector, creo que es un proyecto con unas probabilidades de éxito enormes a corto plazo, habida cuenta de que estamos en pre-campaña electoral y que la liga de fútbol está que arde. Ya le contaré.

Con Dios.

jueves, 20 de septiembre de 2007

Flipada nº 9 (otoñal)

Ya estamos casi en otoño y el martes pasado saqué el barco del varadero de Nunca Jamás y puse proa a la rutina a ver qué tal. El resultado fue de lo más satisfactorio. Las playas estaban libres de "turistas a la plancha", la brisa marina no traía olor a cosmético-detergentes sino a agua con un nivel de contaminación todavía no letal, la circulación vial se situaba en un límite de caos casi soportable y los politicastros ya se habían puesto a bajar de un burro en todos los medios de comunicación habidos y por haber.

Observé en mi primera travesía post-estival algunos barcos corsarios medio hundidos con nombres tan pintorescos como State Street, Barclays o Northern Rock, pero no les hice mucho caso, porque prácticamente no quedaba nada de sus tesoros. En un principio me alarmé un poco ante tanto hundimiento, pero el Sr. Solbes, encargado de la “solvencia” patria (qué cosas ¿eh?) dijo por la TV que no habría ninguna situación parecida por estas aguas. Oído el mensaje, dejé a un lado ese conato de alarma, para dar paso a un franco estado de preocupación. Ya veremos …

Había un hálito de tristeza mezclado con desesperación entre la población nativa española por los efectos de dos mareas rojas. La tristeza venía por haber cosechado SOLO PLATA (¿?) con una de ellas y la desesperación porque en la otra, los únicos que cosechan plata son los que forman parte de la marea. En fin, estos españoles siempre igual.

En lo personal, este mes tomé posesión del barco que me ha estado permitiendo ganarme el sustento en los últimos años. A ello me dio derecho el aprobado en unos exámenes que hice al principio del verano.

En otro orden de cosas y cual si de una banda de encapuchados con boina se tratase, Peter Pan y un servidor rompieron la tregua y como lo pille se va enterar. Le envié un SMS diciendo: “Llega el otoño. Apréstate a la defensa, porque voy a por ti”. Pan me contestó con otro: “Tu i qntos ms glpllas?” que traducido viene a significar: “¿No necesitará usted refuerzos estimado capitán?”

También observará el lector que ya ha vuelto a cambiar la calidad tipográfica de mis entradas, debido a la mejor señal ADSL que recibo en mi nave gracias a haber aceptado una oferta telefónica que me han hecho en la que, si contrataba una línea con conexión inalámbrica a la cisterna de los aseos y a la vitro-cerámica, me daban gratis las señales luminosas a barcos nacionales y un equipo completo para hacer señales de humo. Vamos, un chollo.

En fin, solo falta que el calor que todavía azota estos mares cese un poco en su intensidad y la estación otoñal se haga patente. Ya les iré contando.

Con Dios.

Radio La Ortiga