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jueves, 10 de enero de 2008

Piratas

Hace unas fechas, cuando el frío no se había hecho aún tan patente por estas aguas, estaba yo con mi hija, a punto de llevarla al colegio, cuando me di cuenta de que tenía puestos unos pantalones cuyas perneras le alcanzaban apenas hasta justo debajo de la rodilla. “Hija, con esos pantalones, más que al colegio, parece que vayas a regar” le dije. “Papá, es que estos pantalones son piratas” me contestó, como quien explica algo tan obvio que no entiende la ignorancia de su interlocutor. ¡Piratas! … Precisamente YO debería haberlo sabido. Tal vez no estoy al nivel de pirata y me tengo que conformar con la cualidad de filibustero, que como otras cualidades que terminan con –bustero, denotan una cierta falta de clase, y si no, vean el ejemplo de nuestros políticos.

Pero vaya, la respuesta de mi hija me dejó patente una cosa: estoy totalmente fuera de onda, anticuado, caduco en lo que se refiere a las modas, especialmente las femeninas.

Ya se me puso la mosca detrás de la oreja cuando, al ir de compras con mi familia, pasando ante los mostradores de prendas femeninas, no entendí la mitad de los nombres de los artículos. Así por ejemplo, al pasar por una sección llena de chaquetillas extraordinariamente cortas había un rótulo que rezaba “Grandes ofertas en toreras” …. Yo no soy aficionado a la fiesta taurina, aunque sí sé que las mujeres de ese gremio cobran bastante menos que los hombres, pero nunca habría pensado que llegasen a figurar entre las ofertas de los grandes almacenes. Había además una suerte de pañuelos que no eran ni de cuello, ni moqueros, que se anunciaban como “pareos”. A mi eso de “pareos” me sonaba a … a … estooo … Bueno, el caso es que tras consultar a la RAE resulta que sirven para que, anudados a la cintura o bajo los brazos, los usen las mujeres, generalmente sobre el bañador, para cubrir su cuerpo. Mire usted, con el tamaño de los “pareos” o las mujeres son exageradamente pequeñas o lo de cubrir es un eufemismo. Anunciaban “tops” y gracias a mis conocimientos de inglés deduje que nadie había robado la otra parte del vestido, sino que la prenda en sí misma era así y estaba completa. También había un mostrador de “bodies” lo cual me pareció una muestra clara de publicidad engañosa, porque la prenda estaba ahí, pero el body que debía contener, no. Dadas las formas que tenía la prenda sentí que me estaba perdiendo algo interesante.

Querido lector, me estoy haciendo un lío. Se me cae el castillo de naipes. No entiendo nada. Porque verá:

1º. Una mujer puede andar tranquilamente por la vida y no llevar un body ad hoc. Debe ser lo que llaman “viaje astral”.

2º. Si mi hija sale de fiesta con unos piratas, pues tan ricamente. Supongo que mientras no fume …

3º. Es más, el día de mañana si mi hija me dice que su novio le ha regalado un pareo, yo debo tomármelo con filosofía y no morirme de un infarto, ni siquiera a defenestrar a mi potencial yerno.

¿Qué habrá sido de la falda, el pantalón, la blusa … ? Vamos, de las prendas que todo el mundo sabía lo que eran.

Algo similar pasa con las bolsitas de chucherías que se compran ahora. En mis tiempos había patatas fritas y, más modernamente, gusanitos (ya sabe, esa especie de churritos de algo parecido al polietileno con pretendido sabor a queso). Hoy en día, los contenidos de las bolsitas son tan impronunciables, como incomestibles. Pero eso es otra historia …

Con Dios

Radio La Ortiga