domingo 11 de mayo de 2008

Flipada nº 19 (Flipó mi tía)

¿Cuántas veces habrá oído, querido lector, la frase “es para mi como un hijo”? Tal vez, incluso la haya empleado más de una vez … puede que cambiando el filial parentesco por uno fraternal, o paternal, o …

Siendo que, cuando empleamos el término, nos suele guiar un gran afecto hacia la persona objeto, me permitiría sugerir desde aquí que se guarden ciertas precauciones en su uso.

Si le sale del alma, dígalo, no se preocupe. Pero, por su bien, no insista demasiado en el tema. Verá por qué lo digo.

Hace un par de años y pico, mi esposa fue invitada a visitar Guinea Ecuatorial, por una amiga que, aunque de nacionalidad española, es nativa de ese país. Mi mujer, que es aficionada a viajar hasta el fanatismo, no pudo resistirse a la invitación y allá que fue. Fíjese el lector que no soporta la idea de las inyecciones (de hecho se pone mala con la sola mención de un pinchazo) y pasó estoicamente todo el protocolo de vacunación recibiendo más pinchazos que un toro de lidia, con tal de no perderse el viaje. Pero en fin, no es ese el tema.

La cosa es que una vez allí, conoció a toda la familia de su anfitriona entre la que se encontró a un muchacho de unos veinte años, quien le contó que no había podido consumar sus intenciones de estudiar por falta de medios en su familia y en su país en general. Mi señora, que además de viajera tiene vocación de ONG unipersonal, le dijo que si se atrevía a venir a España, ella le costeaba los estudios. Apunto entre paréntesis, que yo de todo esto, en el más depurado estilo Rodríguez: no tuve ni idea hasta su vuelta.

El muchacho aceptó y pocos meses después aquí estaba. Mi mujer comentaba orgullosa a los cuatro vientos que era como adoptar un hijo, incluso se lo dijo a él, que desde entonces se dirige a ella como “madre”.

Un buen día, estando el muchacho solo en nuestra casa, sonó el teléfono y él diligentemente lo atendió. Era una tía mía. Pero una tía de las importantes, de esas que le han visto nacer a uno, etc., etc.

Dígame – contestó el muchacho.

Hola. Preguntaba por Garfio. Soy su tía – contestó mi tía.

No está. Yo soy su hijo. Si quiere algún recado … - continuó él.

¡Uy! No. Me debo haber equivocado. El Garfio que yo digo no tiene ningún hijo mayor, solo una hija – se disculpó mi tía.

El muchacho, en vista del equívoco, intentó resolver la situación y …

No, no. Ha llamado usted bien – contestó – en realidad SOY HIJO DE SU MUJER.

Le ahorro al lector el resto de la conversación, que incluye un medio ataque de nervios de mi tía, quien, en cuanto colgó el auricular (mi tía es tradicional y usa un teléfono fijo), llamó a mi madre para pedirle explicaciones.

Así pues y a modo de moraleja, querido lector, demuestre su cariño y afecto cuanto quiera, pero calibre bien el alcance sus efusiones. Si no lo hace por usted, al menos hágalo por su tía.

Con Dios.

lunes 21 de abril de 2008

Flipada Cañí

El mes pasado, España estaba convocada a expresar su opinión … y España habló. El elegido en olor de multitudes fue Rodolfo Chikilicuatre. Este personaje es, sin duda, el más controvertido de los últimos tiempos: o se le venera, o se le repudia sin contemplaciones.

Hay voces que claman por el daño que a la imagen patria puede dar el amigo Rodolfo en su periplo eurovisivo. Pues yo me voy a permitir desde aquí expresar mi total acuerdo con que este hombre nos represente en Eurovisión. Cierto es que la puesta en escena es de lo más grotesca (friki se dice ahora); cierto es que la “canción” es malísima … pero no menos cierto es que llevamos desde 1969 sin comernos una rosquilla en el ínclito festival y que desde hace unos años, la calidad de los concursantes brilla, pero por su ausencia, incluida y, en algún caso con mención especial, la española.

Es en este punto en el que yo me permito abogar por nuestro Chikilicuatre: se trata simplemente de una imagen ilustrativa de lo que es ahora mismo el Festival de Eurovisión. No nos olvidemos que el año pasado, creo, ganaron una especie de Trolls con un tema infumable y una calidad interpretativa propia de su condición. La puesta en escena era por goleada mucho más grotesca (hoy en día friki) que la de nuestro Rodolfo.

Tenga en cuenta el lector que individuos como el Chikilicuatre, los vemos a diario por las calles y en los programas televisivos, mientras que, para encontrar gente como los que ganaron el año pasado, hay que ver El Señor de los Anillos o algo similar, y sin embargo … ganaron.

Con la presentación de Rodolfo Chikilicuatre, Europa va a ser consciente de que España sabe reírse de sí misma y reírse con los demás. Desde que se presentaron los “Triunfitos” con la abanderada Rosa al frente (año 2002), no se había prestado tanta atención al festival. Y fíjese el lector que fuimos a Estonia, país por aquél entonces recién salido del oscurantismo y haciendo denodados esfuerzos por ponerse al día, a cantarles “Europe’s living a celebration” … eso sí que podían haberlo considerado una broma de mal gusto. No entro a valorar la calidad artística de nuestra/nuestros representante/s, pero estará el lector conmigo en que la elección del tema musical fue de lo más desafortunada. Al año siguiente llevamos a otra "Triunfita" para cuya actuación se debería abrir un nuevo capítulo en Código Penal y así sucesivos "Triunfitos", pero sin triunfos ... hasta Las Ketchup, que fuera del "Aserejé" ...

Hago pues votos porque se tome la actuación del Chikilicuatre como lo que es: una parodia de un festival que hace ya muchos años que lo es en sí mismo (hoy en día se diría que es friki).


Con Dios.

lunes 31 de marzo de 2008

Despropósito

Tras un breve descanso concedido a mis escasas neuronas supervivientes (no muy allá, pero vivas), heme aquí de vuelta dispuesto a inaugurar un nuevo año de travesía bloguera. Así que, querido lector, está usted avisado. Ya sabe que, como reza la sabiduría popular, el que avisa no es traidor ni mal amigo.

Y hablando de sabiduría, o mejor dicho, de falta de sabiduría, hace unos días se cumplieron cinco años del comienzo de la invasión de Irak. El lector habitual de este sitio, ya sabe mi opinión general sobre los políticos, sean del color que sean, pero oiga, hay veces que se superan a sí mismos.

Coincidiendo con la desgraciada efemérides, el ex - presidente del gobierno de España, el inefable Sr. D. José María Aznar, virtió unas declaraciones a la BBC británica en las que decía que la gente en Irak está ahora mejor que antes de la invasión.

Ante tamaño despropósito a uno le asaltan todo tipo de dudas:

Duda nº 1: ¿el Sr. Aznar ve los telediarios?

Duda nº 2: ¿qué entiende el Sr. Aznar por vivir bien?

Duda nº 3: además de beber vino a gusto ¿el Sr. Aznar toma drogas?

No voy a dar estadísticas de sobra conocidas sobre los “daños colaterales” que ha causado (está causando) el conflicto, pero vaya, solamente el ejército norteamericano acumula 4000 muertos y eso que es el que tiene las mejores armas y no pone civiles en juego.

De todas formas, me permito recomendar al Sr. Aznar, que se vaya a vivir a Bagdad ya que se vive tan bien. Quizás el único problema sea encontrar vivienda y no como aquí por su elevado precio (eso no es problema para nuestro amigo) sino porque la mayoría están en ruinas y las que no, sin luz eléctrica, sin agua, etc.

En un estado democrático, a veces ganan los que creemos buenos, otras veces los que creemos malos, pero estará el lector conmigo en que lo peor es que ganen los que sabemos tontos.

Ya escribí en alguna ocasión que a la vez que al ser humano se le dio el don de la inteligencia, la estupidez iba en el mismo lote. Si la guerra es la mayor expresión de esa estupidez, las declaraciones de este individuo le hacen acreedor a una cátedra en la materia.

Es realmente vergonzoso que un ser humano esté orgulloso de tamaño desastre y especialmente vergonzoso para mi como español, que esta mala caricatura de persona me represente ante ciudadanos de otros países.

En fin, amable lector, le pido disculpas por empezar mi segundo año en La Ortiga con este artículo, pero hay cosas que uno debe evacuar de su cuerpo para no enfermar. Ya digo que estoy cuidando mis neuronas todo lo que puedo.




Con Dios.

Radio La Ortiga