viernes, 15 de junio de 2007

El juego del ocho

Por invitación de un blog amigo “Los Sin-Logismos de Bugman” voy a tomar parte en un juego-cadena.

Las reglas son:

1ª.- Cada jugador cuenta 8 cosas de sí mismo.
2ª.- Tiene que escribir en su blog las reglas.
3ª.- Tiene que seleccionar a otras 8 personas y escribir sus nombres/blogs.
4ª.- Hay que dejar en un comentario del blog en cuestión, que han sido seleccionados para este juego.

El lector me va a permitir que no cumpla las reglas 3ª y 4ª, ya que siendo nuevo en esto de los blogs, no tengo la confianza con ninguno de mis enlaces, como para meterme en su blog y dejarle el recadito. El que se pase por aquí y quiera participar, considérese invitado. En todo caso, déjeme un comentario para que le visite.

Allá voy:

1.- Me gusta el juego limpio. Detesto que se rompan las reglas del juego, para eso prefiero no jugar.

2.- No me meto en guerras que no pueda ganar o que aun ganándolas, la victoria no conduzca a ninguna parte. Si bien estoy de acuerdo con que el listo es aquel que sabe elegir a sus amigos, creo que el sabio es el que sabe elegir a sus enemigos. Yo procuro ser sabio.

3.- La música es mi gran vocación frustrada. Bueno, casi frustrada, un par de veces he pertenecido a bandas de rock’n’roll, pero sin llegar a nada.

4.- Me gusta viajar, pero no me gusta volar. La sensación de estar a varios kilómetros de altura metido en un tubo me agobia. Sólo he volado cuando no se podía hacer el viaje de otra forma.

5.- Soy muy malo para acordarme de nombres y fechas. He llegado a no acordarme de mi propio cumpleaños hasta más de medio día. Pero nunca olvido una cara.

6.- Me gusta más el monte que el mar, lo cual entra en conflicto con mi apodo, pero es que siempre me cayó bien el personaje.

7.- Cuando terminé el servicio militar, me dejé barba y pelo largo como símbolo de la libertad recuperada. Ahora llevo el pelo corto por comodidad y la barba por no tener que afeitarme.

8.- Soy vago vocacional, pero no se me permite ejercer.

Pues nada amigo lector, ya sabe usted algo más de mi y por tanto se habrá dado cuenta de que soy un tipo de interés no muy alto (3,5 % TAE más o menos).


Con Dios

jueves, 7 de junio de 2007

Juan Mur

Ayer vino a mi guarida de Nunca Jamás, un buen amigo mío: Juan Mur. Juan es natural Córdoba (Argentina) y nos conocemos hace unos cuantos años cuando apareció por aquí con su banda y nos dejó a propios y extraños con la boca bien abierta. Yo creo y él cree que su música merece llegar a alguna parte y por ello he colocado un enlace para que puedan escuchar uno de sus temas a ver si terminamos de conjugar: tú crees, nosotros creemos, vosotros creéis y ellos creen. Si ellos son alguna productora discográfica, pues premio.

En todo caso, solicito de los visitantes a este sitio tengan la bondad de picar sobre el enlace y dejar un comentario (sincero) sobre qué les parece.

Gracias y con Dios

martes, 5 de junio de 2007

¿Inglés o castellano?

Aviso a navegantes: en el presente escrito se van a encontrar con expresiones no habituales en los textos del autor, si bien totalmente necesarias para ilustrar la exposición a la que, sin más preámbulos, doy paso.

Últimamente he oído algunos datos sobre que el idioma castellano ha superado en número de usuarios al universal inglés. Permítame el lector que guarde mis reservas sobre la estadística. La cuestión es que me he preguntado el por qué.

Hay suficientes muestras literarias en ambas lenguas como para pensar que la riqueza idiomática no es el motivo, máxime si pensamos en los malos tratos que están sufriendo los dos idiomas últimamente.

Así pues tenía que haber otro motivo. Mientras pensaba en ello, hicieron estallar una sonora traca justo debajo de mi balcón que hizo que se removieran hasta los cimientos del edificio. Y ahí estaba la respuesta: lo que un anglófono hubiera resuelto con un “Oh my God” o en el colmo de la exasperación con un “Fuckin’ bangers”, yo lo despaché (y esta es la parte más vergonzosa de mi exposición) con un sonoro “me cago en la puta madre que os parió a todos y como baje os voy a meter los putos petardos por el culo empujando con una caña rajada. ¡Cabrones de mierda!”. La verdad es que tras el improperio me quedé mucho más relajado. Eso era. No sería justo decir que nuestra literatura es superior a la inglesa, pero nuestros “tacos” …

A partir de esa primera aproximación desarrollé mi teoría en base a una batería de preguntas y respuestas:

1.- ¿Qué es lo primero que se supo con certeza que sabía decir Beckham cuando aún no había dicho ni una palabra en castellano? Me cago en tu puta madre (a un árbitro, no se le oía, pero el primer plano de TV fue suficiente).

2.- ¿Qué es lo que más dicen los extranjeros cuando empiezan a “chapurrear” castellano? Joder y coño.

3.- Los primeros días de un “hooligan” en España: “he beats” ¿Y después?
Se lía a hostias.

4.- ¿Qué diría un español castizo si oye a otro lanzar un “mierda” o un “oh, Dios mío? Este tío es maricón.

Así pues, queda claro que la razón de por qué se emplea más el castellano que el inglés radica en la gama de barbaridades con que se puede ilustrar cualquier acontecimiento en habla hispana.

Con Dios

Radio La Ortiga